el Médico Veterinario, el doctor de la humanidad

Las páginas de la historia están llenas de frases y pensamientos, en las que la calidad moral del hombre se mide según su amor por las criaturas más indefensas, tales como son los animales. Gandhi diría – “Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”, o Thomas Edison afirmaría – “El modo de valorar el grado de educación de un pueblo y de un hombre es la forma como tratan los animales”. No cabe duda, que la labor del Médico Veterinario parte de un principio puro y elevado como es el amor por los seres vivos. Es posible, que la concepción del veterinario tome la figura del doctor que atiende en su consultorio, pero más allá de esa labor tan elevada de salvar vidas, existe un ser humano que apoya a otro durante su sufrimiento, al ver a su animal enfermo.

Y la labor del veterinario inclusive va más allá. Detrás de nuestra mesa servida, hay un veterinario que salvaguarda la inocuidad de los alimentos que hoy consumimos; en el mundo entero hay veterinarios luchando por la conservación de especies, para que nuestro planeta aún palpite, se cure y renazca; en los laboratorios y centros de investigación hay veterinarios diagnosticando, descubriendo, desarrollando curas y generando conocimiento, sabiendo que el conociendo hace a un país libre; en las comunidades hay veterinarios buscando caminos que ayuden a mejorar la condición de vida de la gente, sabiendo que su economía se basa en la crianza de especies domésticas. Y así, podríamos seguir con muchos ejemplos y podríamos afirmar con mucha certeza lo que dijo Luis Pasteur – “La medicina cura al hombre, la medicina veterinaria cura a la humanidad”.
Sin embargo, la celebración debe llevarnos a efectuar también una justa reflexión. Mientras exista aún un animal maltratado, un consumidor engañado, campesinos con hidatidosis, comunidades que aún se alimenten de carne con metales pesados, camales que no respeten un sacrificio digno, productos que atenten contra la salud pública, universidades y empresas que hagan comercio con nuestra profesión… no podemos dar nuestra labor por concluida. Pues, sabemos que estamos en un camino de despertar, hay mucho logrado pero también hay un largo sendero para poder ser esa civilización justa y educada de la que hablaban Gandhi y Edison, debemos pues colegas, actuar sabiendo qué, nuestras decisiones afectarán la salud de los hijos de nuestra patria.
Y valga decir, que aunque muchas de las medidas veterinarias que requiere nuestro país dependan de decisiones políticas, pues me atrevo a decir que desde nuestro accionar diario, desde un “no procede” o de una propuesta innovadora, podemos lograr poco a poco un gran cambio de conciencia en la población. Aún recuerdo conversar con un político, que al verme interesada en la mejora del país, me dijo… Y tú, vas a dar discursos a los animales? Pues, yo le respondo ahora: No, ellos no lo necesitan… ellos ya saben lo que es justo, a los que necesitamos convencer de hacer lo justo, es a los hombres.

Feliz día colegas, que Dios nos bendiga y que Pasteur y Francisco de Asís, nos iluminen.

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el guardián de mis HUELLAS

Dame la mano

padre, 

en este huerto que aún se torna oscuro

algunas veces.

Y como cuando niña

quisiera recurrir a tus cuentos

tus palabras que acariciaban el temor 

y lo volvían misterio.

Ahora también quisiera 

que tu voz 

la escuchara ella

y se acompañaran en ese sonreír dulce que le has heredado.

Ay padre, 

ha caído tanto invierno en este caminar

y he necesitado 

tu humanidad a mi costado

tu cuento nocturno 

tu brisa,

tu lucero.

Pero un día hubo 

en que las cinco de la tarde

perdió su tibieza 

su pan y su queso. 

La casa perdió su sonido de domingo

y las paredes fatigadas por tu ausencia

se quitaron las vestiduras 

para volverse mármol 

hielo 

acero

gruta de llantos fatigados.

Y el invierno nunca más volvió a acurrucarse 

entre primaverales cuentos.

He necesitado padre

de ti, tanto

en este Getsemaní…

Pero padre, no te aflijas

que tu incendiaste mis ojos

y acrisolaste mi alma

para caminar, así no hayan lunas 

ni soles

ni estrellas

ni senderos

y he cargado bien mi alforja

con tus letras

tu despertar 

tu bolígrafo

tu himno 

algo de sal

mar

arena

tempestad 

y algo de vino para tragar el polvo

de este combate que me heredaste

en esta cuesta interminable.

Y lo ves Padre, 

aún tu mano lleva a la mía

en este huerto de los Olivos 

en este monte oscuro que también amanece

y mece en las ramas de sus árboles a pájaros cantores

aún conservo tu herencia de ternura

de amor al mundo.

Lo ves, 

cuánto me dejaste padre

para seguir andando

desde aquel día

en que volví el rostro orgulloso

y ya no estabas

guardando mis pasos. 

Roxana Angelats 

el ovillo Milagroso

He aquí 

El ovillo que gira

Y que me atreví a tomar en mis manos…

Un milagro!

Y puedo sentir tus besos en mi frente

Cuando yo beso la suya

Cuando pinto pajaritos dorados en sus sueños de árbol 

Para que de luna

Le canten tus cantos

Tu dulzura heredera de milagros

Tu glosario de verbos verdaderos 

Tu melodía que entibia las manos de invierno.

Y así como tú, 

Yo quiero dejarle a ella

Un árbol 

Con sus santas ramas que alberguen pajaritos

La vida multiplicada en sus sabores

Un mar que nutra corazones 

Manos de las cuales sujetarse 

En el tropiezo

En el cansancio

En el desgano

Que a veces hinca corazones

Quiero dejarle una herencia que no la guarde en los bolsillos 

Vientos que levanten voluntades 

Tierra que multiplique nuestros panes

Hierba santa

Olor a eucalipto

Brisa de un mar inagotable

Fuego que encienda corazones

Que tenga las tardes con sus hijos

Y aun así pueda laborar para heredarles sus virtudes

Medio jornal que traigan el sustento

O talvéz menos si ella también decide tomar este ovillo que no cesa en su andar misterioso 

Sin que falte en su mesa 

El trigo

El amor

Las uvas que curen su amargura

La luz

Y la tibieza de la tarde.

Ahora sé que significaban tus cantos

Tus manos teñidas de tiempo

Tu rostro fruncido y tu sonrisa pronta

La marca del mundo en tus pupilas 

La lluvia que caía a escondidas

El canto solitario de la tarde

El desborde de tus mares

Tu sol ardiente

La puesta milagrosa de la tarde

En reposo de ave

Con un nido que la aguarde 

Ahora comprendo

Pajarita santa

Tu vuelo,  también

Por eso a ella, 

Yo le pinte un árbol

Para que recuerde

Que la savia es dulce

Que la raíz que la nutre aún está presente

En el fondo de la tierra 

Alzando sus ramas hacia el viento.

Ahora quizás

Ella no sabe

Pero su alma va bebiendo de mi pecho

Tu ternura inagotable 

Ahora que soy tu reflejo caminante 

Ahora que sé,

Lo que es ser madre. 

Roxana Angelats 

carta a César

Hermano,

ayer vi enlodada a una de tus Marías

allí en medio de nuestro egoismo

nuestra decidia

la vi levantar la mano con una súplica doliente

su cuerpo casi se volvía barro

casi llanto

casi se fundía con esa madre doliente

que hoy grita su furia

su dolor

nuestra miseria

No había quien le dijiera un ¡te amo tanto,  vuelve a la vida!

no había nadie,  hermano César

Esta madre esta llorando

está llorando por sus entrañas

la pestilencia de nuestra ambición

está llorando por sus poros, también

todos los árboles caídos

y los pájaros sin nidos,

está quebrando el cemento

y justo hermano César,

no se da cuenta

que más sufren los desposeídos

tú lo sabías hermano

tú sabías del llanto que había de venir

tú sabías desde la entraña de una de tus Marías

que en el mundo hay demasiadas piedras negras

sobre almas blancas

Tu lo sabías hermano.

Y hoy que quiero hundir mis pies

en el barro que ensucia a nuestros niños

no puedo.

Sólo me queda

soltar el alma desde lejos

sin correcciones ni vestiduras

soltar el grito

pero yo quiero que mis pies

caminen sacando el barro de la casa de los niños

y que esta noche

todas las madres puedan tener donde amamantarlos!

Hoy, hermano César,

ellos que nos bajan de su cruz diaria

el pan para nuestra mesa

ellos ahora necesitan nuestra mano

nuestra alma enlatada

qué importa…

algo que sacie

su estómago vacío

y su corazón sangrante

porque ya llegó el día

y toca

vestir el alma…

Roxana Angelats

aquello que NO he domesticado

Uno es responsable para siempre de lo que ha domesticado” dice Antoine de  Saint-Exupery en su mundialme conocido diálogo del Zorro y el Principito. Yo hoy con esa frase he recordado a aquellas hijitas que dejé ciertamente huérfanas luego que mi nave partió rumbo a nuevos puertos.  Y si las recuerdo hoy es porque hoy se celebra el día de la naturaleza,  esa naturaleza que nos bendice con el pan de cada día,  aquella naturaleza que enriquece nuestro aire y nuestra alma,  que equilibra el mundo a pesar de nuestas manos irresponsables. Esa naturaleza que aprendimos a querer tanto cuando niños y hoy que somos hombres inmersos en la maquinaria consumista hemos olvidado y dejado atrás por apetitos mezquinos.

Hoy he recordado esa bella herencia que me dejó mi madre plantada en un jardín, hoy lejano. Es por ellas que pido lluvia al Dios de los cielos.

Pero no estoy aquí para hablar de aquella naturaleza que hemos domesticado, pues es muy fácil dar amor a quien inmediatamente lo devuelve. Hay,  allá afuera de nuestras casas y jardines una naturaleza indomable pero tierna, una naturaleza que a pesar de su gusto salvaje es muy vulnerable y necesita nuestra ausencia y respeto. Un amor lejano y en libertad. 

Hoy me atrevo a agregar a la frase de Exupery,  que también somos responsables de aquellos que no hemos domesticado y conviven con nosotros en el mundo,  ese mundo natural que subsiste en esta inmensa pelota giratoria que tanto amo.  Animales que son del mundo y jamás deben perecer en una jaula..  aunque sigan vivos.  Seres que no deben ser tomados  de su hábitat por puro capricho humano que no sabe amar en libertad. Plantas que son vueltas humo por la avaricia humana… ellas también respiran y sienten diría mi madre,  ellas también reciben un santo bautizo del mismo Dios de los cielos. Esa naturaleza bendita sabe mantenernos vivos aunque arranquemos a su familia del sacrosanto lecho de la tierra.

Hoy, hago un llamado a todos los que hacemos mundo,  hoy les pido que también sean para siempre responsables de aquello que no han domesticado.

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marea baja

Alguna vez descansé mis sueños, como tú

ya imagino… 

Ahora percibo tu olor, tu agrura que es dulce

tu sueño que alerta mis sentidos 
tu piel que despierta mis instintos 
hasta alimentarte de mi escencia
el milagro!
Ya no es agua transformada en vino 
esta boda tiene un nuevo color
la novia va tomando de mis pechos
el agua transformada en su sustento 
el amor que desciende gota a gota
de un telúrico centro que ahora arde
que luego enfría
que luego se deshace y trascurre
hasta inundar el mundo 
y volverlo verde
pasto fresco
leño ardiente
mar rugiente
arena tibia
Aire, viento, ventisca
hasta llegar a tu nombre
despertar a la luna
siempre en creciente 
casi llena
susurrando a los mares
que ya descendieron las estrellas que alguna vez avistamos él y yo

lanzando su viento porque ya arribaste

gritando 

que hay tormenta 
dolor, sudor,
clamor de tierra hambrienta
llanto de criatura en noche sin luna

Honras los mares
aquí nuestro Dios bendice
ver como la luna alumbra 
sobre el mar ya calmo
mi mar
Marina
mi sol ardiente
mi olor a barro

Pero hubo que yo fui tormenta 
y fui rio angustiado
pues mi delta no saceaba tu cauce
y se me acusó de tierra seca 
desierto ardiente 
y contuve la lluvia que caía 
por no saber 
que tu eras mar
y aguardabas ríos 
y no llantos
no sabía 
que tu sal te curtía
y yo tratando de escurrirme
entre tu sedimento angustiado

Ahora quizás he vuelto 
quizás ya alcanzo a verter río para tu verano
pero te veo
y sé que he sido tan arena
y este amor que sigue fecundado mares
no se detiene
él si sacia tu hambre
tu sed 
tu corazón que yace entre hipocampos
estremecido de color
de sonrisa
de sabor 
mi mar
dulce sal de mi sangre 
hija mía.


Roxana Angelats

vidA en oscuridad

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Todos buscamos la luz, pero hay algunos seres que persisten en continuar su existencia en la mágica oscuridad. Y digo continuar porque allí donde se unen las escencias procreadoras del amor no yace la luz, sino que circunda la oscuridad. Es entonces en la oscuridad y no en la luz, donde se forja la vida, allí palpitan los gametos, alli se dividen las células con una incesante perfección, allí se forja la savia, allí es cuando todo tiene su origen, allí es donde se recibe al alma.
La oscuridad es antes que la luz, y la luz, una vez unida a nuestra oscuridad, también crea sombras y colores, y así se genera el vivir. Ese vivir variopinto en el cual todos transitamos.
Y con la generación de la vida hay dolor, hay placer, hay alegría, risa, llanto, tristeza, trueno, tormenta, mar calmo, brisa marina… Todo deviene en el cuerpo que engendra y sostiene otra vida. Y no hay que temer ni a la oscuridad ni a las emociones que sacan lágrimas o gritos. Porque también son parte de la vida. No podemos crear burbujas desde el vientre, mas bien instruir desde allí el abanico de sabores que le aguarda al alma en su existir. Por qué habría que enseñar desde el vientre a contener las emociones? O preferir sólo algunas?. Si no hay mejor liberación que el llanto para la tristeza o la risa para la alegría… O no es acaso la luz que viene con el llanto y nos saca de la calma oscuridad del vientre?
Entonces permitamos a los que han de venir al mundo, sentir, desde allí, la vida misma, liberarse y sonreir nuevamente. Permitámosles sentir, y no tenerle miedo a aquella oscuridad porque allí es precisamente donde inicia la vida. La luz,  sencillamente, ya habita en nosotros.

la última Raíz

I
Hoy
me he sentado a tu costado hiriente
ese costado que aún llora
y entristece
mientras te vas extinguiendo
en pos de tu entraña
y voy respirando tu olor
que se va desinventariando de la vida
poco a poco
veo tu piel… que se va abriendo cual rosas en botones dolientes
¡y no poder hacer nada!
se van crucificando en mi pecho todas las maderas que he cargado
… como decía el hermano aquel
se empoza todo
y esta resaca interminable
me arranca aguas vivientes…

II
Ya no debía dolerte tanto
creadora de milagros,
avecilla huérfana y dolida
de alas rotas
hoy, has vuelto
a tu aleteo divino… y has dejado
doblemente huérfanos!
Tus mariposas van volando en triste romería
se han vestido de negro
y van soltando sus alas cenizas en tu dulce lecho
… y a mí
me ha tocado ser polilla
y vestirte de mariposa, como cuando eras niña
y salías a cantar de espumas de la fuente
y del sol
el sol
el sol
que hoy se ausenta
de tus pupilas que hoy tengo que cubrir porque ya no miran
su luz
su sombra
y sus grises, que hoy te besan en los labios
mientras tu piel se viste de nube
y de nieve
la fría nieve!
y ya no sé cuánto tengo que cargar
tu costado se desparrama en mis estúpidas manos
y tu frente se hace tan sabia
debo dejarte lista
para tu última cena
¿y dónde están las rosas?
ya no exudan el rocío pestilente de la muerte…
Te has vuelto un ángel
mariposa de corona cenicienta
¿por qué has demorado tanto en aceptar tu última cena?
el novio enamorado ya te espera…
yo no quería que asistieras
pero sí quería, tal vez…
por tus rosas
y tu costado
y tu orfandad
y todo!!
Ahora el mujik ha llenado su cántaro quebrado
y
has de partir a su lado
con tu pan bajo el brazo de tu otro costado
y ya caminas nuevamente
persigues la huella de tu entraña
y de tu placenta
persigues y ya encuentras
mientras yo soy la polilla que te besa en la frente
que te cruza las manos
y me quedo con una uña
que has dejado
como señuelo de cenicienta
mientras huyes
y te vas.
He tenido, hoy, que guardar el alma
en un fardo funerario
mientras soy polilla
y mientras
soy noche
y mientras
soy la muerte misma
que va cargando tu cadáver…

III
Ahora,
puedo dejar el búho de la noche
y sacarme la mugre de polilla
quitarme el fardo…
y sacar mi piel al brillo de la luna
soltar el agua hirviente
que viene en avalancha
y cargar la resaca que no acaba
tus piedras
tu tierra
tus rosas
besar tu frente cenicienta
y saber que el frío es sólo el frío de tu Cordillera
que ahora te busca
y te acompaño a recorrer los eucaliptos
tus flores amarillas,
las mariposas de la fuente,
la casa de abajo…
el horno oscurecido de abandono
tu tierra fértil aún
tus campos
tu verde y tu dorado
tu trigo, tu maíz, tu lahuita
vas caminando a tu madre, que lleva a su hijo en los brazos
y vuelves a respirar el aire de eucalipto
ves a tus mulas como que sonreír
mirándote
dándote la bienvenida a tu pesebre
junto al caballo de tu esposo,
y Él, quien ya te espera impaciente
con el sombrero en la mano,
el perro llorando debajo de la mesa, su muerte
los panes sin azúcar, que ahora comes tú también
y regresas
caminando en el barro
bajo los goterones que van cantando
himnos celestiales…
Ahora ya no soy polilla
y te acompaño
como no pude hacerlo con tu entraña
te visto mariposa mía,
y suelto el agua a goterones
en esta casa endurecida
suelto el agua
y riego las plantas de tu entraña
que había abandonado
cual huérfanos errantes,
también
suelto el agua
mariposa mía.

Roxana Angelats

Fotografía: Roxana Angelats

Fotografía: Roxana Angelats

el octavo Hijo

Padre

Recuerdo que desde pequeña, cada día del padre, me levantaba muy temprano a escribir un poema para él. Quizá lo hacía porque aprendí de él a escribir al amanecer, ya sea en papel o en su máquina de escribir, ya sea por inspiración o por admiración, o la confluencia de ambas… El tiempo no nos dio, quizás para que él goce de mis poemas ya madurados,  aunque no puedo negar la gracia que le hacían aquellos que componía para él cuando niña. Aún recuerdo uno de los primeros poemitas que empezaba así:

 

“Mi cachetoncito rojito

ojos de toro loco

con la barriga inflada

y las piernas de pajarito”

 

A mi padre, no sólo lo recuerdo en días como estos, sino siempre, en cada momento crucial de este camino viviente, extraño mucho su guía y su cariño… Amor de padre, que al mismo tiempo nos disciplina y nos engríe, nos protege y nos libera, nos corrige y nos motiva. Nos hace conocer al hombre en ambas dimensiones… en la material o necesaria.. cuando a través de su trabajo y cuidado nos brinda la protección material que este mundo requiere, nos abriga, nos educa y alimenta; pero también y más importante aún, nos hace ver que ese mismo ser humano tiene otra dimensión espiritual: una alma generosa, tierna, sensible y llena de amor, capaz de desnudarse por darnos abrigo, capaz de no dormir por darnos un techo, dispuesto al más grande los sacrificios con tal de vernos sonreir.

Se nos fue muy pronto, aunque estuvo el tiempo necesario para dejar sus enseñanzas bien sembradas en nuestros corazones, el amor enraizado en estos sus frutos terrenales.

Yo siento aún una deuda con él,  hacerle saber al mundo quien fue Miguel Angelats, no sólo el padre, el maestro, el amigo, sino también el poeta, el orador, el ensayista, el luchador social, el generoso combatiente por la causa de los más necesitados. Algún día padre, ya no muy lejano porque estamos en la marcha, allí verá la luz ese otro hijo tuyo tanto tiempo escondido.

Y para no perder la costumbre, aunque aún falta trabajarlo, te dejo por aquí tu poema por el día del padre y te envío 800 besos hasta el infinito…allí, donde yace tu morada…

El octavo hijo

¿Dónde está tu libro?

me pregunto

desde el instante de tu muerte

en que me pediste que no lo olvidara.

 

Ahora,

voy recorriendo tus palabras

los pedazos de tu vida

y me duelen a mí tus rodillas

tu codo

y tus manos

cuando descubro tus números

figurando cuánto costará esa semana tu dolor

y no poder calmarlo

en esta distancia inevitable

¿Dónde está tu libro?

me vuelvo a preguntar

buscando una señal, algún amigo tuyo que confiese

que él lo ha escondido

de tu muerte

y de tu vida.

 

Quizás no sólo fuimos siete

las obras de tu amor

quizás  por allí yace escondido

en tantos lugares

como mito incaico

esperando sólo ser reunido nuevamente.

Quizás allí llora solitario

tu muerte

tu abandono

su orfandad

Quizás allí está

esperando tan sólo

que lo despierten.

 

Roxana Angelats